Sabana de la Mar, Hato Mayor. — Una preocupante situación sanitaria ha sido denunciada por padres, personal docente y fuentes vinculadas al centro educativo Proyecto Caño Hondo, donde en reiteradas ocasiones se han detectado alimentos en condiciones inadecuadas para el consumo, incluyendo la presencia de supuestos gusanos en el arroz servido a los estudiantes.
De acuerdo con testimonios recogidos, el problema no es aislado. En las últimas semanas, el centro ha tenido que suspender la jornada escolar en varias ocasiones debido a que los alimentos distribuidos no cumplen con los estándares mínimos de calidad e inocuidad.
Uno de los episodios más recientes ocurrió el pasado martes 6 de abril, cuando nuevamente se reportó la presencia de gusanos en los alimentos. Esta situación generó alarma entre padres y docentes, quienes aseguran haber agotado múltiples vías de comunicación con las autoridades del centro sin obtener soluciones efectivas.
“Ya no sabemos qué hacer; esto ha ocurrido varias veces y tienen que despachar a los estudiantes de manera repentina porque no pueden consumir esa comida”, expresó una madre, quien solicitó anonimato.
Ante la recurrencia del problema, los padres convocaron una reunión el pasado 14 de abril con el objetivo de exigir respuestas y medidas concretas que garanticen la seguridad alimentaria de los estudiantes.
Fallas estructurales y cuestionamientos al sistema de provisión
Este caso ha reavivado el debate sobre la eficiencia y transparencia del sistema de alimentación escolar en el país, particularmente en lo relativo a la contratación y supervisión de los proveedores del Estado.
Diversas denuncias apuntan a la existencia de irregularidades dentro del esquema de suplidores, donde —según versiones— algunos actores vinculados a la administración pública estarían utilizando intermediarios para beneficiarse económicamente, imponiendo comisiones indebidas, retrasando pagos y deteriorando la calidad del servicio.
Este modelo, de confirmarse, no solo distorsiona el mercado, sino que también impacta directamente en la calidad de los alimentos que reciben miles de estudiantes, generando un círculo vicioso donde unos pocos se enriquecen mientras otros operan en condiciones precarias.
Propuesta: reformar el modelo con control interno en cada escuela
Ante este escenario, diversos sectores plantean la necesidad de una reforma estructural del sistema de alimentación escolar, proponiendo medidas concretas como:
- La asignación de personal de cocina fijo en cada centro educativo, responsable de la preparación directa de los alimentos.
- Que el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) garantice el suministro de insumos de calidad, bajo estándares estrictos de control sanitario.
- La designación de un equipo de supervisión permanente en cada escuela, compuesto por:
- Un fiscalizador (control operativo)
- Un profesional del derecho (garantía legal y contractual)
- Un contable (transparencia financiera y registro de gastos)
Asimismo, se propone la implementación obligatoria de:
- Registros diarios de gastos
- Planes de alimentación estructurados
- Auditorías periódicas independientes
Llamado a las autoridades
La gravedad de los hechos denunciados en la escuela Proyecto Caño Hondo exige una intervención inmediata de las autoridades competentes. No se trata de un caso aislado, sino de una posible manifestación de fallas sistémicas que ponen en riesgo la salud y el bienestar de los estudiantes.
Se hace un llamado al Ministerio de Educación, al INABIE y a los organismos de control del Estado a:
- Investigar a fondo lo ocurrido
- Determinar responsabilidades
- Aplicar los correctivos de lugar
- Garantizar que situaciones como esta no vuelvan a repetirse
La alimentación escolar no es un privilegio, sino un derecho fundamental. Su correcta gestión debe ser una prioridad nacional incuestionable.
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