Un simple cambio en la rutina nocturna podría favorecer la presión arterial, según estudio científico
Salud | Redacción Científica
Mantener una rutina constante a la hora de dormir, sin cambiar el horario cada noche, podría disminuir la presión arterial tanto durante el día como durante la noche, según un estudio reciente centrado en personas con hipertensión. Esta sencilla medida abre paso a nuevas estrategias de salud pública para controlar la presión arterial sin necesidad de medicamentos adicionales.
Resultados reveladores con un hábito sencillo
Un equipo de investigadores evaluó a un grupo pequeño de adultos de mediana edad que padecían hipertensión y les pidió que escogieran una hora fija para acostarse cada noche durante dos semanas, manteniendo sus horarios anteriores la primera semana como referencia. La intervención no cambió la cantidad total de sueño, solo hizo que los participantes fuesen a la cama con más regularidad.
Antes del experimento, los horarios de sueño variaban en promedio 30 minutos cada noche. Tras adherirse a un horario fijo, esa variabilidad se redujo a solamente siete minutos.
Las mediciones de presión arterial mostraron que este cambio:
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📉 Disminuyó la presión sistólica diaria en unos 4 mmHg.
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📉 Redujo la presión diastólica en alrededor de 3 mmHg.
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🌙 Durante la noche, las reducciones fueron aún mayores: unos 5 mmHg en presión sistólica y 4 mmHg en diastólica.
¿Por qué importa esta reducción?
Aunque los números pueden parecer pequeños, los expertos en cardiología señalan que una caída de 5 mmHg en la presión arterial podría reducir más del 10 % el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.
Además, mantener horarios regulares para dormir puede ayudar al cuerpo a sincronizar su reloj biológico interno o ritmo circadiano, lo cual favorece funciones cardiovasculares saludables.
Cómo se realizó la investigación
El estudio, considerado de tipo prueba de concepto, incluyó a 11 adultos con hipertensión. Durante la primera semana, los investigadores monitorearon sus patrones naturales de sueño. Luego, durante dos semanas, los sujetos mantuvieron una hora de acostarse constante cada noche sin hacer cambios en su estilo de vida o medicación habitual.
La investigación fue publicada en una revista científica especializada en sueño y salud cardiovascular, y sugiere que esta regularidad en el horario de dormir podría funcionar como una estrategia complementaria de bajo riesgo para controlar la presión arterial, aunque todavía se necesitan estudios más amplios con mayor número de participantes para confirmar los resultados.
¿Qué dicen los expertos?
Especialistas en sueño y cardiología destacan la importancia de la regularidad del sueño y no solo la duración. Estudios previos han mostrado que una variación significativa en los horarios de acostarse y despertarse puede incrementar el riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
Conclusión
Dormir a la misma hora cada noche no solo puede mejorar la calidad del descanso, sino también ayudar a reducir la presión arterial, un factor clave en la prevención de enfermedades cardíacas. Este hábito, simple y accesible, podría convertirse en una herramienta más dentro de las recomendaciones de salud pública para combatir la hipertensión.
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