Anuncio superior

Educación dominicana: entre reformas ambiciosas y aulas desconectadas


Santo Domingo.— A sus 90 años, la veterana educadora Ligia Amada Melo vuelve al debate público con una lectura crítica del sistema educativo nacional: el país ha producido reformas y programas, pero su impacto en las aulas sigue siendo limitado.

Con casi siete décadas vinculadas a la enseñanza —desde sus inicios como maestra en los años 50 hasta su paso por las principales instituciones educativas del Estado—, Melo plantea que el principal obstáculo no es la falta de iniciativas, sino la brecha entre quienes diseñan las políticas y quienes las ejecutan.

“Las estrategias se quedan en el papel”, sostiene, al describir un sistema donde los planes no logran aterrizar en la práctica docente. Según su análisis, el problema no es la ausencia de ideas, sino la falta de seguimiento, evaluación y acompañamiento en las escuelas.


Una deuda estructural con el aprendizaje

Más allá de la gestión institucional, la educadora identifica una falla crítica en el núcleo del proceso educativo: la comprensión lectora. Advierte que una proporción significativa de estudiantes avanza en el sistema sin dominar habilidades básicas como leer e interpretar textos.

Este rezago, explica, no solo limita el rendimiento escolar, sino que arrastra consecuencias hasta la educación superior, donde muchos estudiantes llegan sin las competencias necesarias para enfrentar estudios universitarios.


Reformas sin evaluación

Otro de los puntos que cuestiona es la práctica recurrente de sustituir programas sin medir sus resultados. A su juicio, el sistema educativo dominicano ha caído en un ciclo de cambios constantes sin diagnósticos claros, lo que impide consolidar avances reales.

A esto se suma la falta de articulación entre instituciones del Estado, lo que genera políticas fragmentadas y sin coherencia a largo plazo.


Tecnología sin impacto real

Aunque reconoce los avances en la incorporación de equipos tecnológicos, Melo advierte que el problema no es la disponibilidad de herramientas, sino su uso pedagógico. Señala que existe un déficit en la capacitación docente para integrar la tecnología de manera efectiva en el aula.


Universidades bajo cuestionamiento

En el nivel superior, la exfuncionaria plantea una crítica directa al crecimiento desordenado de universidades privadas. Considera que muchas instituciones operan sin los estándares necesarios, ofreciendo programas desactualizados que no responden a las demandas del mercado laboral.

El resultado, indica, es una generación de egresados con títulos pero sin las competencias requeridas, lo que limita sus oportunidades de empleo.

Además, señala que las condiciones laborales del profesorado —especialmente los docentes por horas con bajos salarios— afectan la calidad académica, al impedir que se dediquen plenamente a la enseñanza y la investigación.


Programas emblemáticos en retroceso

Melo también se refiere al deterioro de iniciativas que en su momento marcaron avances significativos, como los programas de idiomas y becas. Según explica, estos han perdido calidad y alcance, reduciendo su impacto en la formación de los estudiantes.


Evaluación: más diagnóstico, menos formalidad

En cuanto al sistema de evaluación, propone un cambio de enfoque. En lugar de pruebas nacionales al final del ciclo, sugiere implementar evaluaciones diagnósticas periódicas que permitan identificar debilidades a tiempo y corregirlas con intervenciones específicas.

Para Melo, la clave está en pasar de un modelo centrado en la aprobación a uno orientado al aprendizaje real.


Un llamado a la coherencia

Su diagnóstico concluye con una advertencia clara: sin conexión entre política educativa y práctica escolar, cualquier reforma está destinada a diluirse.

El desafío, insiste, no es diseñar más planes, sino garantizar que lo que se planifica realmente ocurra dentro de las aulas. Solo así, afirma, la educación dominicana podrá traducir sus reformas en resultados tangibles.

Agrega un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente