El dinero es necesario en nuestra vida cotidiana y, por supuesto, para alcanzar la mayoría de las metas que nos proponemos. Sin embargo, conviene diferenciar dos conceptos muy distintos: la necesidad de dinero y el amor al dinero . Cuando se ama el dinero de manera desmedida, se pierde el amor al prójimo y hasta el amor a la misma vida. Ese sentimiento corrompe los principios, llevando a quien padece este mal a traicionar a los demás, a vivir solo para el momento y a olvidar el futuro, como si sufriera una amnesia de los buenos valores aprendidos en la vida. Es importante recordar una gran verdad: lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará. Quien obra mal, mal recibirá; quien vive con virtud, virtudes hallará. El que roba, tarde o temprano pagará el precio de su acción. El que ama el dinero, ciertamente encontrará dinero, pero nunca hallará en él la felicidad. Su final será amargo y solitario, cargado de males y de dólares, pero vacío de aquello que realmente da sentido a la exis...
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