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Salud mental en alerta: una deuda social que exige acción inmediata



Por una República Dominicana libre de acoso, difamación y violencia emocional

La salud mental en la República Dominicana ha dejado de ser un tema secundario para convertirse en una urgencia nacional. Así lo evidenció el director del Servicio Nacional de Salud (SNS), doctor Julio Landrón, durante un encuentro con la prensa realizado en el Hospital Materno Infantil Dr. Julio Manuel Rodríguez Grullón, donde anunció la habilitación de nuevos espacios especializados para la atención inmediata de crisis de salud mental.

Según explicó el titular del SNS, esta medida forma parte de los ejes centrales de su gestión y tiene como objetivo garantizar atención oportuna, especializada y humana a las personas que enfrenten situaciones críticas. Aunque no se precisó el monto de inversión, la iniciativa responde a una realidad alarmante que no puede seguir siendo ignorada.



Una demanda que no deja de crecer

Entre enero y septiembre de 2025, la red pública de salud registró 247,687 consultas externas de salud mental, cifra que representa más de 24,000 atenciones adicionales en comparación con el mismo período del año 2024. De ese total, 176,017 correspondieron al área de psicología y 71,670 a psiquiatría, reflejando un incremento sostenido en la necesidad de apoyo profesional.

Para el SNS, estos datos confirman la magnitud de la crisis emocional que atraviesa la sociedad dominicana y la urgencia de ampliar la cobertura, fortalecer la prevención y garantizar un acompañamiento integral tanto a los pacientes como a sus familias.


El descontrol social: un factor silencioso que destruye vidas

Sin embargo, más allá de la atención clínica, existe un factor determinante que continúa deteriorando la salud mental de miles de personas: el descontrol social en la difamación, el acoso y la violencia emocional, especialmente en los barrios y en los medios digitales.

La exposición constante al señalamiento público, la burla, la humillación, la violación de la privacidad y los ataques al buen nombre y la reputación generan un daño profundo en la integridad emocional. Este daño no se queda en lo psicológico: se transfiere al cuerpo, provocando enfermedades físicas, depresión severa, ansiedad crónica y, en los casos más extremos, el suicidio.

El hostigamiento sistemático contra una persona —hasta llevarla al colapso emocional o a quitarse la vida— no es un juego, no es chisme y no es costumbre cultural: es un acto criminal.


Una práctica que debe detenerse de inmediato

La sociedad dominicana debe asumir una postura firme y radical frente a estas conductas. No puede normalizarse el acoso como entretenimiento, ni la difamación como forma de conflicto social. Cada palabra pública tiene consecuencias, y cada ataque reiterado puede convertirse en una sentencia silenciosa.

Es urgente poner un ALTO INMEDIATO a estas malas prácticas mediante:

  • El sometimiento a la justicia de quienes incurran en acoso, difamación y hostigamiento.
  • La aplicación real de las leyes que protegen la privacidad, el honor y la dignidad humana.
  • El reconocimiento del daño emocional como una forma de violencia.

Diversos estudios internacionales y reportes oficiales han establecido una relación directa entre el acoso sistemático, la exposición pública humillante y el aumento de conductas suicidas. Aunque muchas muertes no se registran formalmente como consecuencia del acoso, el impacto psicológico previo está presente en un número significativo de los casos.


Denunciar también salva vidas

El silencio protege al agresor. Por eso, denunciar es una herramienta de prevención. La importancia de acudir a las autoridades, documentar los hechos y ejercer acciones legales no debe verse como confrontación, sino como defensa legítima de la vida, la salud mental y el trabajo honesto.

Denunciar:

  • Protege la estabilidad emocional.
  • Evita daños irreversibles en la reputación.
  • Defiende negocios, familias y proyectos de vida.
  • Envía un mensaje claro de que la violencia emocional no será tolerada.


Fortalecer el círculo de apoyo

Junto a las acciones legales, es vital fortalecer el círculo de apoyo: familia, comunidad, instituciones, iglesias, escuelas y profesionales de la salud. Ninguna persona debería enfrentar el acoso sola.

La prevención efectiva requiere:

  • Escucha activa.
  • Intervención temprana.
  • Educación emocional.
  • Acompañamiento psicológico oportuno.


Un cambio cultural impostergable

La República Dominicana necesita transformar una mala costumbre histórica: la normalización del ataque personal, el chisme destructivo y la crítica sin límites. La libertad de expresión no incluye el derecho a destruir la vida de otros.

Convertir la salud mental en un pilar del bienestar social —como plantea el Gobierno con la ampliación de estos servicios— solo será posible si el Estado, la justicia y la sociedad actúan de manera conjunta.

Porque proteger la salud mental no es solo construir centros de atención: es proteger la dignidad humana, el buen nombre y el derecho a vivir en paz.

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