Un hongo mortal y resistente a medicamentos se propaga con rapidez en EE. UU.: 27 estados en alerta

 



¿Por qué Candida auris preocupa tanto?

  1. Alta resistencia a los tratamientos: muchas cepas no responden a uno o más de los antifúngicos habituales, lo que dificulta el control de la infección.
  2. Diagnóstico complejo: puede confundirse con otros tipos de Candida si no se utilizan pruebas de laboratorio especializadas.
  3. Facilidad de transmisión en hospitales: sobrevive durante semanas en superficies como camas, equipos médicos y barandas, favoreciendo brotes intrahospitalarios.

¿A quiénes afecta con mayor gravedad?

Expansión acelerada en el país

Medidas de prevención y control

Higiene estricta de manos con productos efectivos contra hongos.

Limpieza y desinfección especializada de superficies y equipos médicos.

Aislamiento de pacientes infectados o colonizados.

Uso racional de antifúngicos, para evitar el desarrollo de mayor resistencia.

Un desafío que exige vigilancia continua

Mientras tanto, la vigilancia activa y la prevención siguen siendo las herramientas más efectivas para frenar la expansión de este hongo mortal en Estados Unidos.

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos mantienen una alerta creciente por la rápida propagación de Candida auris, un hongo considerado de alto riesgo por su resistencia a múltiples medicamentos antifúngicos y su capacidad para causar infecciones graves, especialmente en entornos hospitalarios. De acuerdo con datos recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), durante 2025 se han registrado al menos 7,000 casos confirmados en 27 estados, una cifra que consolida a este patógeno como una amenaza sanitaria prioritaria.

Identificado por primera vez en 2009, Candida auris se ha diferenciado de otros hongos comunes por tres características clave:

La mayoría de los casos graves se concentran en personas hospitalizadas, pacientes en unidades de cuidados intensivos, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos debilitados. En estos grupos, el hongo puede ingresar al torrente sanguíneo y provocar infecciones invasivas con tasas de mortalidad significativas, especialmente si el diagnóstico se retrasa.

Aunque inicialmente los casos se limitaban a brotes aislados, los informes más recientes muestran una diseminación sostenida en distintas regiones del país. Los CDC advierten que el aumento no solo se debe a una mayor vigilancia, sino también a la capacidad real del hongo para propagarse entre centros de salud y comunidades conectadas por traslados de pacientes.

Las autoridades sanitarias recomiendan reforzar los protocolos de control de infecciones, entre ellos:

Para la población general, el riesgo sigue siendo bajo, pero los expertos subrayan la importancia de no automedicarse, seguir las indicaciones médicas y acudir al hospital ante síntomas persistentes en personas con enfermedades crónicas.

El avance de Candida auris pone de relieve un problema mayor: el crecimiento global de microorganismos resistentes a los medicamentos. Especialistas coinciden en que la respuesta debe combinar investigación científica, inversión en nuevos tratamientos y una coordinación estrecha entre hospitales y autoridades sanitarias.

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